-
La importancia de escuchar la crítica: claves para el crecimiento teatral

En la comunidad teatral de Houston, donde el teatro en español está empezando a cobrar fuerza, no solo es crucial aprender a emitir críticas de calidad, sino también saber cómo escucharlas.
(más…) -
La crítica teatral como herramienta para el crecimiento del teatro en Houston

El teatro en español en Houston ha ido ganando espacio poco a poco los últimos años, y con ese crecimiento surge una necesidad urgente.
(más…) -
¿Cómo las narramos?

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Teatro Loft invita a mirarnos en las palabras y las historias.
(más…) -
Gerónimo Acevedo

Desde muy niño sentí curiosidad por el teatro y la actuación. Empecé a tomar clases en un centro cultural de mi pueblo, en Argentina, a la edad de 7 años, allí di mis primeros pasos y empecé de a poco sumergirme en la actuación. Luego llegaron las clases en el colegio, teatro era una de mis asignaturas favoritas. Fueron dos años de presentar obra tras obra, armar elenco con los compañeros y cada mes presentar una puesta en escena. Y también escribí mi primera obra.
En paralelo comenzó mi curiosidad por la música. Comencé con clases de guitarra y canto con varios profesores del pueblo, algunos muy buenos! La música clásica era lo que mas me gustaba.
Llego el momento de ir a la universidad, elegí hacer una Licenciatura en Sistemas. Me gradué en la ciudad de la plata a los 22 años y me fui a trabajar a Buenos Aires (2010). Durante mis estudios universitarios el arte estuvo pausada en mi vida, para retomar luego con toda la fuerza en Buenos Aires.
Ya instalado en Capital Federal, comencé a hacer teatro en el Centro Cultural “Eureka”. Junto a mis compañeros, realizamos varias presentaciones en publico y trabajamos diversas técnicas de actuación. Al mismo tiempo, tomé clases de canto con el maestro Guido de Kehrig y participé del coro estable de “Allianz Seguros”.Después de tres hermosos años en Eureka, decidí tomar nuevos rumbos y comencé un curso con la maestra Elvira Vicario: «Actuación, entrenamiento – improvisación y trabajo con Texto». Con ella profundicé diversas técnicas de actuación con una fuerte base en el método Stanislavski. Fueron cuantro años de trabajo y aprendizaje.
En 2019 me mudé a la ciudad de Houston. En el año 2020, durante el periodo de pandemia, continué con clases de actuación de manera remota, trabajando el cuerpo y las diversas técnicas. Y finalmente en 2023 entré a Teatro Loft, donde me desempeño como Productor General.
_
-
Nuestra Señora de las Nubes

En un escenario vacío que advierte ser una estación de tren en la que ven pasar sus vidas, Oscar y Bruna se enfrentan una y otra vez a través de una serie de viñetas, a menudo sin recuerdo de haberse conocido, con la misma pregunta en sus corazones: ¿De qué país eres?
(más…) -
Microtaller: Juegos de expresión dramática

Fue un encuentro de dos horas de juego para liberar la teatralidad contenida en el cuerpo, la voz y la mente del ser creativo.
(más…) -
Sandra Franzen

Dramaturga, directora escénica, actriz, gestora cultural. docente y abogada.
(más…) -
El arte es paz

*Mensaje por el Día Mundial del Teatro 2024, del escritor y dramaturgo noruego Jon Fosse.
Cada persona es única y, sin embargo, es también como cualquier otra persona. Nuestra apariencia visible y externa es diferente a la de todos los demás, por supuesto, eso está muy bien, pero también hay algo dentro de todos y cada uno de nosotros que pertenece solo a esa persona, que es esa persona sola. Podríamos llamar a esto su espíritu o su alma. O de lo contrario, podemos decidir no etiquetarlo en absoluto con palabras, solo déjalo en paz.
Pero aunque todos somos diferentes el uno al otro, también somos iguales. Las personas de todas partes del mundo son fundamentalmente similares, sin importar el idioma que hablemos, el color de piel que tengamos, el color de cabello que tengamos. Esto puede ser una especie de paradoja: que somos completamente iguales y completamente diferentes al mismo tiempo. Tal vez una persona es intrínsecamente paradójica, en nuestro puente entre el cuerpo y el alma: abarcamos tanto la existencia más terrestre y tangible como algo que trasciende estos límites materiales y terrestres.
El arte, el buen arte, se las arregla de manera maravillosa para combinar lo absolutamente único con lo universal. Nos permite entender lo que es diferente, lo que es extranjero, se podría decir, como universal. Al hacerlo, el arte rompe los límites entre idiomas, regiones geográficas y países. Reúne no solo las cualidades individuales de todos, sino también, en otro sentido, las características individuales de cada grupo de personas, por ejemplo, de cada nación.
El arte no lo hace nivelando las diferencias y haciendo que todo sea igual, sino, por el contrario, mostrándonos lo que es diferente de nosotros, lo que es extraño o extranjero. Todo el buen arte contiene precisamente eso: algo alienígena, algo que no podemos entender completamente y, sin embargo, al mismo tiempo entender, de alguna manera. Contiene un misterio, por así decirlo. Algo que nos fascina y, por lo tanto, nos empuja más allá de nuestros límites y, al hacerlo, crea la trascendencia que todo arte debe contener en sí mismo y a la que debemos llevarnos.
No conozco mejor manera de unir a los opuestos. Este es el enfoque exactamente inverso al de los conflictos violentos que vemos con demasiada frecuencia en el mundo, que se entregan a la tentación destructiva de aniquilar cualquier cosa extraña, cualquier cosa única y diferente, a menudo utilizando los inventos más inhumanos que la tecnología ha puesto a nuestra disposición. Hay terrorismo en el mundo. Hay guerra. Porque las personas también tienen un lado animalista, impulsado por el instinto de experimentar lo otro, lo extranjero, como una amenaza para la propia existencia en lugar de como un misterio fascinante.
Así es como la singularidad, las diferencias que todos podemos ver, desaparece, dejando atrás una imaridad colectiva en la que cualquier cosa diferente es una amenaza que necesita ser erradicada. Lo que se ve desde fuera como una diferencia, por ejemplo, en la religión o la ideología política, se convierte en algo que necesita ser derrotado y destruido.
La guerra es la batalla contra lo que hay en lo más profundo de todos nosotros: algo único. Y también es una batalla contra el arte, contra lo que se encuentra en lo más profundo de todo arte.
He estado hablando aquí sobre el arte en general, no sobre el teatro o la escritura de obras de teatro en particular, pero eso se debe a que, como he dicho, todo el buen arte, en el fondo, gira en torno a lo mismo: tomar lo completamente único, lo completamente específico y hacerlo universal. Unir lo particular con lo universal por medio de expresarlo artísticamente: no eliminar su especificidad, sino enfatizar esta especificidad, dejando que lo que es extraño y desconocido brille claramente.
La guerra y el arte son opuestos, al igual que la guerra y la paz son opuestos, es tan simple como eso. El arte es paz.***
Art Is Peace
Every person is unique and yet also like every other person. Our visible, external appearance is different from everyone else’s, of course, that is all well and good, but there is also something inside each and every one of us which belongs to that person alone—which is that person alone. We might call this their spirit, or their soul. Or else we can decide not to label it at all in words, just leave it alone.
But while we are all unlike one another, we’re alike too. People from every part of the world are fundamentally similar, no matter what language we speak, what skin color we have, what hair color we have.
This may be something of a paradox: that we are completely alike and utterly dissimilar at the same time. Maybe a person is intrinsically paradoxical, in our bridging of body and soul—we encompass both the most earthbound, tangible existence and something that transcends these material, earthbound limits.
Art, good art, manages in its wonderful way to combine the utterly unique with the universal. It lets us understand what is different—what is foreign, you might say—as being universal. By doing so, art breaks through the boundaries between languages, geographical regions, countries. It brings together not just everyone’s individual qualities but also, in another sense, the individual characteristics of every group of people, for example of every nation.
Art does this not by levelling differences and making everything the same, but, on the contrary, by showing us what is different from us, what is alien or foreign. All good art contains precisely that: something alien, something we cannot completely understand and yet at the same time do understand, in a way. It contains a mystery, so to speak. Something that fascinates us and thus pushes us beyond our limits and in so doing creates the transcendence that all art must both contain in itself and lead us to.
I know of no better way to bring opposites together. This is the exact reverse approach from that of the violent conflicts we see all too often in the world, which indulge the destructive temptation to annihilate anything foreign, anything unique and different, often by using the most inhuman inventions technology has put at our disposal. There is terrorism in the world. There is war. For people have an animalistic side, too, driven by the instinct to experience the other, the foreign, as a threat to one’s own existence rather than as a fascinating mystery.
This is how uniqueness—the differences we all can see—disappear, leaving behind a collective sameness where anything different is a threat that needs to be eradicated. What is seen from without as a difference, for example in religion or political ideology, becomes something that needs to be defeated and destroyed.
War is the battle against what lies deep inside all of us: something unique. And it is also a battle against art, against what lies deep inside all art.
I have been speaking here about art in general, not about theater or playwriting in particular, but that is because, as I’ve said, all good art, deep down, revolves around the same thing: taking the utterly unique, the utterly specific, and making it universal. Uniting the particular with the universal by means of expressing it artistically: not eliminating its specificity but emphasizing this specificity, letting what is foreign and unfamiliar shine clearly through.
War and art are opposites, just as war and peace are opposites—it’s as simple as that. Art is peace. -
El corazón del incauto

Es un honor para Teatro Loft producir la obra teatral El corazón del incauto, escrita por Patricia Suárez y Sandra Franzen y dirigida por Georgina Palencia.
(más…) -
César Morillo

Asistente de producción.
Es sociólogo de profesión. Se graduó en La Universidad del Zulia.
Buena parte de su vida la ha dedicado a causas políticas y sociales. Fue dirigente estudiantil universitario y Diputado al parlamento regional y al Congreso de la República, durante 10 años.
Tiene también estudios de post grado en Marketing político. Es egresado del Programa Avanzado de Gerencia PAG de IESA y graduado en Gerencia Pública, título otorgado por la Universidad Carlos III de España y un Doctorado en Ciencias de la Gerencia en la Universidad Rafael Belloso Chacín. También fue Director de la escuela de Gobierno adscrita a la Gobernación del estado Zulia.
Es cofundador de Teatro Loft.
